El Coaching es esencialmente una conversación, un diálogo entre un tutor (coach) y un cliente (coachee) en un contexto  orientado a conseguir resultados en un breve periodo de tiempo.

El Coaching consiste en ayudar a las personas a acceder a lo que saben a través de preguntas. Posiblemente las personas anteriormente no se han formulado las preguntas, pero si tienen las respuestas, de tal modo que el coach asiste, apoya y anima para que encuentren dichas respuestas.

Consiste en liberar el potencial de las personas, para que puedan llevar su rendimiento al máximo nivel. El Coaching es una invitación al cambio, a pensar de forma diferente y revisar nuestros modelos.

A diferencia de otros métodos, el Coaching no dirige ni aconseja. El coach no es un maestro, ni un terapeuta, ni un consultor. El coach da apoyo y acompaña en todo el proceso, pero no interviene en la toma de decisiones. A través de preguntas poderosas,  escucha activa, y otras herramientas facilitamos la toma de conciencia  y la obtención de un abanico de nuevas respuestas.

En un proceso de Coaching partimos de dos situaciones:

  • Situación de partida en la que se encuentra el cliente cuando decide empezar un proceso.
  • Situación de llegada a la que quiere llegar al finalizar el proceso.

¿Cuáles son las etapas de un proceso de Coaching?

  • Reflexión a través de preguntas.
  • Descubrimiento por parte del cliente de lo que quiere conseguir.
  • Plan de Acción para conseguirlo.
  • Hábito del nuevo objetivo a través de la acción.

En Coaching se realiza al principio una sesión semanal de 1 hora y media de duración, siendo la duración media del proceso de 6 a 12 sesiones aproximadamente.

Un proceso de Coaching genera resultados a largo plazo y por lo tanto requiere de un trabajo sostenido de al menos tres meses. No obstante, tú comienzas a beneficiarte del Coaching desde la primera sesión en la cuál empiezas a abrir tu mente y a hacer descubrimientos, clarificando ideas y puntos de mejora.

Éstos beneficios continúan sucediendo entre sesiones, aún cuando no estés conversando con tu Coach. La mejor parte viene cuando pones en marcha tu plan de acción y comienzas a ver resultados, que por tu propia cuenta no hubieras conseguido o hubieras tardado más tiempo. La duración del proceso depende del tipo de proyecto pero lo usual son paquetes mínimos de 6 sesiones y máximo de 12 sesiones dependiendo del objetivo a conseguir.

Hay veces que la persona  necesita sólo  una sesión de Coaching para desatascarse y ponerse en marcha. También depende de la perioricidad de las sesiones pero en términos generales la duración varía entre 3 y 6 meses.

Las sesiones son una oportunidad para que a través del diálogo con un coach clarifiques la forma en que quieres conseguir tus proyectos y comenzar a construirlos. Gracias a la intervención de un Coach y sus preguntas clave, vas a lograr establecer tus prioridades, descubrir tus talentos, establecer tus metas, diseñar planes de acciónalcanzar tus sueños. Concretamente, una sesión de Coaching te da la posibilidad de:

  • Ser y sentirte escuchado.
  • Descubrir las respuestas que están en tu interior.
  • Encontrar lo mejor de ti mismo y a sacarlo a la luz.
  • Tener una visión externa más neutral de tus circunstancias.
  • Percibir nuevas opciones y puntos de vista.

La duración aproximada de cada sesión oscila entre 60 y 90 minutos y al inicio de cada sesión se pregunta al coachee el tema que quiere y al final se recoge el feed-back de la misma. Los temas a tratar siempre los elige el cliente en función de las metas que quiera alcanzar y el coach siempre le ayuda y acompaña en el proceso.

Las bases fundamentales del Coaching se encuentran en la Psicología Humanista con lo que la mayoría de las herramientas que se utilizan en Coaching proceden de la Psicología tanto Positiva, Cognitiva, Gestalt, Inteligencia Emocional, etc. Los psicólogos estamos acostumbrados y entrenados a trabajar con todas estas herramientas y a detectar creencias irracionales gestionando emociones, Con frecuencia hay una línea divisoria muy fina entre un trastorno de conducta, que hay que trabajar con terapia, o una conducta que se puede llevar a la excelencia a través del coaching. Los psicólogos detectamos fácilmente este límite y sabemos cuando un coachee necesita un proceso de coaching o una terapia.

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